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La soledad, el aislamiento y la salud mental

No; Lamentablemente,…no lo sabemos todo, y en las experticias sobre las que no tenemos los conocimientos bien fundamentados, una sólida experiencia para Asesorarlos bien, buscamos las mejores fuentes y las investigamos antes de compartirla con Uds. Y, así, cumplir con Nuestro compromiso de  Asesorarlos; “A TIEMPO Y CON LA VERDAD” y hoy, lo estamos haciendo, una vez más. el 10 de Octubre, es el día de la Salud mental en todo el mundo, y que mal lo estamos pasando, por cuanto ésta enfermedad se encuentra agravada por los daños colaterales del CORONAVIRUS, de las que ningún País, se ha salvado.

EL AISLAMIENTO Y LA SALUD MENTAL
Por el Dr. Jesús Miguel Martínez, Medico  (UCV) especialista en Psiquiatría, radicado en España.

El pasado mes de Abril, comente para Uds. Un trabajo del Dr. Martínez sobre el Aislamiento, que considere y sigo considerando una catedra de su mundo de la Psiquiatría. Estar confinado al espacio reducido de la casa puede comenzar a resultar restrictivo; más todavía sabiendo que solo estamos retrasando lo inevitable ya que cerca del 80% de nosotros estamos destinados a contagiarnos en algún momento de este año… también es relevante acotar que muchos pudimos habernos infectado sin percatarnos, pues el COVID-19 en un 80% de los casos cursa sin síntomas o con síntomas leves y esto multiplica los síntomas de Ansiedad y estrés. ¿?,…

En este escenario de Crisis, de pandemia, hay quienes no pueden conciliar el sueño durante la noche y abandonan las rutinas que solían cumplir durante el día. Los padres se preguntan cómo ayudar a sus hijos agobiados por el encierro. Otros, no saben cómo lidiar con las tensiones en casa, sobre todo cuando hay familiares que no siguen las medidas de prevención contra el nuevo coronavirus.

Entre los muchos seminarios que se han tenido desde el pasado mes de marzo en que se hizo oficial el Confinamiento, el seminario web de Prodavinci, del pasado 21 de julio; “Salud mental y emocional en tiempos de pandemia”, La psicóloga Yorelis Acosta y los psiquiatras Javier Guevara y Wadalberto Rodríguez participaron y conversaron sobre las inquietudes que han surgido ante la nueva normalidad y la mejor manera de manejarlas, para cuidar nuestro bienestar y el de las personas con las que convivimos.

En un principio, se pensó que el grupo más vulnerable serían los adultos mayores, después de cinco meses en cuarentena nacional, el pasado mes de agosto, se comprobó que los niños y adolescentes “también están presentando trastornos de comportamiento o dificultades para el manejo de las emociones adecuadamente”, que es lo importante para estar preparados para guiarlos, para enfrentar con éxito estos trastornos.

Identificar las emociones negativas.- 

Temor ante una nueva enfermedad, tristeza al no saber qué va a pasar en los próximos meses, desesperanza ante los cambios en el hogar. La psicóloga Yorelis Acosta explicó que son reacciones comunes desde los inicios de la pandemia. Ella, que ha estudiado las emociones en momentos de crisis desde hace cinco años, usa el modelo cromático de Robert Plutchik para comprenderlas mejor. El modelo, representado en una flor de varios colores, sirve de guía para identificar la intensidad con la que sentimos las 8 emociones primarias.

“Toda la población va a sufrir alteraciones, la angustia, los desórdenes del sueño, el agotamiento e irritabilidad. Es una respuesta normal ante una situación anormal, pero no todas las personas van a tener la misma sintomatología ni la misma intensidad”, dijo Acosta. Durante las primeras semanas de la pandemia, Acosta registró en sus estudios conductas irracionales, miedo y pánico. “Fueron los días que vimos a la gente correr a las farmacias y a los supermercados”, recordó. En ese momento, nadie esperaba que la cuarentena y otras medidas de prevención fueran aplicadas por un largo periodo.

Acosta afirmó que “los hogares hoy día son unas ollas de presión”. La tensión crece por la convivencia prolongada y por la necesidad de cumplir roles simultáneos (teletrabajo, atender tareas domésticas, ayudar al niño o niña con sus deberes). “Estamos lidiando con nuestro propio cambio emocional, más los que están a nuestro alrededor”, dijo la psicóloga. Esto hace que los problemas intrafamiliares o las diferencias de pareja que ya existían sean cada vez más visibles.

La pandemia también desnudó a la ciencia. Hasta entonces, la imagen del conocimiento científico era la de una construcción indestructible. “Que un elemento tan pequeño, tan minúsculo, pudiera ser un reto para la humanidad había creado la sensación de vulnerabilidad”, dijo el psiquiatra Javier Guevara.

De cualquier manera, una de las cosas más importantes en estos momentos, para todos Nosotros, es que el remedio no se Vuelva peor que la enfermedad.

El confinamiento es una situación atípica para el ser humano que ha sido estudiada hace ya muchos años en contextos “naturales” como las cárceles y los cuarteles o artificiales como las estaciones espaciales o los diversos recintos experimentales habilitados para este tipo de ensayos en diversas universidades de EEUU y Europa.

No somos una especie de espacios reducidos (tampoco somos, pese a que nos hemos extendido por la superficie del mundo, una especie de espacios enormes); nos sentimos cómodos, en un territorio extenso y variado e incursionamos paulatinamente en los aledaños guiados por la curiosidad, Tampoco somos una especie solitaria, ni de grupos diminutos y mucho menos de multitudes como las que abarrotan las ciudades grandes del mundo, lo que nos es natural son los clanes que interactúan con otros clanes permitiendo que la experiencia se diversifique y nos enriquezca progresivamente por el contacto cercano con los otros.

Ante una enfermedad novel, la ciencia se esfuerza por comprender su dinámica de transmisión y sus efectos en el organismo adulto y en los niños. Mientras la COVID-19 se expande, la medicina también trabaja para desarrollar el mejor tratamiento y una vacuna.

El psiquiatra Wadalberto Rodríguez citó un estudio publicado en una revista de Psicoinmunología, cuyos resultados revelaron que después de la pandemia se habían intensificado los síntomas de pacientes que ya tenían cuadros de depresión, irritabilidad e insomnio. Un 30% de estos pacientes sufrieron un cuadro de trastorno de estrés postraumático después de que la COVID-19 se extendió por todo el mundo, “Y es bien interesante porque el estrés postraumático está definido como una enfermedad que solamente aparece después de eventos extraordinariamente catastróficos en la vida del sujeto”.

Sin embargo, lo que más preocupó a Rodríguez es que el estudio observó que algunos pacientes sanos desarrollaron enfermedades mentales después de la pandemia. Los especialistas coinciden en que la salud mental del venezolano está afectada por la crisis social y económica desde el año 2015, en que se agudizo nuestro colapso económico, La pandemia solo profundizó las perturbaciones preexistentes del bienestar emocional..

Acosta identificó Emociones que se han enquistado en los venezolanos, como confusión, dolor intenso, ansiedad generalizada e incluso culpa al sentirnos bien por prosperar en medio de la crisis”.  Estas emociones afectan la “Percepción de la realidad, futuro, adversidad y de los recursos que tenemos para hacerle frente a los momentos difíciles”.

Las personas tienen una “visión de túnel” cuando se les invita a imaginar el futuro, y se sienten más vulnerables. Los especialistas también advirtieron que cifras no oficiales revelan un aumento del número de suicidios en los últimos años. Ante la crisis humanitaria que vive Venezuela, mientras algunos deciden huir de la grave situación emigrando, otros se suicidan. Según la Organización Mundial de la Salud, Venezuela ocupa el primer lugar en las estadísticas de suicidios en América Latina.

La crisis venezolana aumenta todos los días. Así lo reportan los medios de comunicación y distintas organizaciones no gubernamentales. La economía ha ido en picada, afectando al ciudadano en todas las áreas de su vida, incluyendo la salud mental.

El Observatorio Venezolano de la Violencia reveló en un informe este año que antes de la llegada del Chavismo en el año 1999, la tasa de suicidios era entre 4 y 5 personas por cada 100.000 mil habitantes.

La estadística cambió con el aumento de la crisis humanitaria que vive el país suramericano, especialmente a partir del año 2015, convirtiendo el suicidio en un fenómeno social. El empobrecimiento, el colapso de los servicios, el deterioro de la calidad de vida, la pérdida de la seguridad social, la falta de trabajo y los pocos espacios de desarrollo generan, según la experta, incertidumbre y desesperanza que no contribuyen a la salud social ni mental de la población. Según la OMS la tasa mundial de suicidios es de 16 por cada 100 mil habitantes. Por el contrario, la media de suicidios en Venezuela este año es de 28 por cada 100 mil habitantes.

Para Acosta, el quiebre de la cotidianidad como consecuencia de la pandemia no solo deja en evidencia “Las heridas sociales” en Venezuela. También, la necesidad de sanarlas de cara al futuro, aunque todavía sea incierto. “Esta ruptura de las certezas y de la forma de vivir nos está invitando a imaginarnos una nueva manera de relacionarnos en la educación, en lo laboral y en lo social. Esos nuevos esquemas hay que imaginarlos y construirlos”.

Pasada la cuarta semana de confinamiento, la noción del tiempo se hace laxa y las rutinas comienzan a desdibujarse, ahí comienza el peligro ya que se compromete una serie de fuerzas externas que mantienen estructurada nuestra mente. Comenzamos a pasar más tiempo en la cama o a dormir de día y vivir de noche perdiendo los ritmos de sueño y vigilia, a descuidar el aseo personal, a abusar de la televisión y los juegos de vídeo, ya que consideramos que no tenemos nada que hacer.

En realidad, estamos cediendo el locus de control interno y ante la ausencia del externo, que no nos pide nada más que quedarnos en casa, dejamos que fragmentos importantes de la autonomía que se los lleven la inercia y la entropía (bienaventurado el que tiene trabajo aunque sea en remoto). A partir de ahí los objetivos se difuminan y se hace imprecisa la visión de nuestro futuro, no estamos con ello viviendo más en el presente; pasamos a habitar un espacio sin tiempo, un limbo donde moramos con escasa reflexión, sin autoconciencia y con poco uso del poder personal.

Al desvincularnos de nosotros mismos la identidad se resiente y comienzan a aparecer dos síntomas de alarma: la irritabilidad y el retraimiento. Con el primero nos volvemos intolerantes hacia el entorno y hacia los que lo comparten con nosotros, las peleas por cosas insignificantes comienzan a hacerse cada vez más frecuentes, comenzamos a culpar a los que tenemos cerca de casi cualquier cosa y los vínculos interpersonales se resienten, en ocasiones de manera duradera o permanente; estamos entonces de camino a la ansiedad.

Con el segundo de los síntomas: el retraimiento, las personas con las que compartimos el espacio empiezan a fastidiarnos, están demasiado cerca, demasiado entrometidas en cada cosa de nuestra Existencia; tanto que comenzamos a necesitar encerramos en algún lugar en que no las veamos aunque estén sentadas al lado. Eso se extiende luego a los espacios físicos, la casa no nos gusta, el ambiente se hace irrespirable; y a la situación inescapable que nos rodea.

El deseo de evasión nos lleva al sueño extendido, a perdernos sin rumbo en las noticias repetitivas, en las páginas de internet que hablan de todo y de nada, en el alcohol; en fin, al modo de evasión que tengamos más a mano; vamos camino a la depresión.

Hay otros caminos menos frecuentes, pero no por ello menos peligrosos, como el de la disociación, la paranoia y la psicosis; el del intento de control maniaco de cada cosa que sucede a nuestro alrededor; el de la compulsión sustitutiva de la sobrealimentación, la masturbación o la Ingesta de sustancias.

Existen pocas estrategias exitosas para mantener la integridad psíquica en las situaciones prolongadas de confinamiento, más cuando es forzoso, como es nuestro caso. Hay muy pocos que cuentan en sus vidas, con entrenamiento Militar, donde recibieron un entrenamiento psicológico previo que marcó una notable diferencia.

Lo que podemos sacar en claro de estas y otras situaciones parecidas como recomendaciones útiles para nuestra particular situación es que:

  1. Es imprescindible conservar vivos nuestros objetivos laborales, de estudios y personales.
  2. Mantener una razonable segmentación del tiempo: tiempo para producir material o intelectualmente, tiempo de ocio, tiempo para vincularnos socialmente, tiempo para alimentarnos, entrenarnos y Todo ello con sus respectivos horarios.
  3. Una rutina de ejercicios de al menos una hora por día.
  4. Una alimentación balanceada y sana.
  5. Cuidado diario de nuestro aseo personal.
  6. Cambiarse de ropa según la actividad.
  7. Sin importar cuán pequeño sea el espacio en que vivimos (pocas veces vamos a contar con tan poco como el que hay en una nave espacial), desarrollar las distintas actividades en diferentes ambientes y cambiar de entorno dentro de casa con frecuencia.
  8. Mantener un contacto diario (aunque sea por medios virtuales) con las personas que nos son relevantes. Idealmente hablando, viéndolas y tocándolas; de no ser posible viéndolas y hablándoles y, en el peor de los casos, nos conformaremos con la conversación telefónica o el chat.
  9. Mantener una conexión sensual y creativa con nuestras parejas.
  10. Tener un tiempo para la intimidad intrapersonal en vigilia en el que nos dedicaremos a reflexionar, meditar o simplemente estar solos un rato.
    (*)   Estar en un espacio reducido por largo tiempo con la pareja, los padres, los hijos puede resultar bastante exigente.

Hay que mantener los ritmos biológicos del organismo, “Y el fundamental de todos ellos es el sueño, porque hay una producción hormonal mientras dormimos que no se da durante las horas del día en las que recibimos luz solar”. La alteración del ciclo puede conducir a “problemas de orden emocional, como depresiones; o estados de ansiedad”.

Nuestra modesta opinión, sobre un tema que no dominamos, los venezolanos deberíamos de sentirnos muy orgullosos, de contar con un Profesional destacado, vistiendo los colores Patrios en otro país, cualquiera que este sea, y más si es en Europa, se cumple el adagio: “Nadie es profeta, en su tierra”

La soledad, por estas fechas, es nuestra compañera, y de este tema, si sabemos y bastante, les hemos escrito reiteradamente sobre ella, y no siempre, estar solos, es malo, porque entre las muchas formas de soledad, está la soledad del que está mal acompañado, y en tiempos como los que por estas fechas transitamos, Simplemente; es insoportable, para ello, mejor es estar solo, que mal acompañado, ¿Verdad?, ojala esta no sea la que pudiera estar acompañándote en esta Pandemia, pero; no podrás negar, que es una excelente oportunidad de Re-Pensar en tu futuro, ¿Verdad?

Termino este nuevo acercamiento con un tema por demás Vital, relacionado con el que acabo de comentarles;

La Salud mental de Nuestros Niños.-

En CORAGERSE, nos mantenemos actualizados sobre cualquier tema que contribuya a servirlos mejor en la Prevención de Perdidas por Riesgos de todo tipio, pero muy especialmente sobre riesgos de la Salud. Salvaguardar su salud mental, es vital, reconociendo el impacto positivo que un diagnóstico precoz y acceso rápido a un tratamiento pueden tener en alguien que sufre algún tipo de condición, especialmente con nuestros Niños, Nuestro mañana.

Los especialistas de la red de apoyo de algunas Aseguradoras Off Shore con que mantenemos relaciones cercanas, como lo son: BUPA, Red Bridge Insurance and Re- Insurance Company, Seguros Mercantil  en Panamá VUMI Insurance Company, brindan orientación a los padres que tienen inquietudes acerca de cómo identificar si su hijo puede necesitar algún tipo de apoyo, ayudándolos a iniciar una conversación sobre su salud mental y cómo desarrollar su resiliencia.

BUPA Insurance Company, su Director Médico de Salud Mental el Dr. Pablo Vandenabeele en U.K. nos ha hecho llegar un Cuestionario para facilitarles a los Padres, que tiene dificultad en tratar este tema con sus Médicos de Cabecera, porque en sus estudios sobre esta materia, han descubierto que, solo el 36% de los padres manifiestan encontrar las palabras adecuadas para hablar con sus hijos sobre su salud mental y su bienestar.

Con esto en mente, crearon esta guía para ayudar a padres, responsables o tutores a quienes les preocupe que sus hijos puedan estar sufriendo alguna condición de salud mental.

¿Qué es la salud mental?

¿Qué es un problema de salud mental? Los problemas de salud mental se refieren a un grupo de condiciones que afectan la forma en la que una persona piensa, interactúa con los demás y hace frente a las demandas de la vida cotidiana, lo que lleva a cambios significativos en sus sentimientos o comportamiento.

Cuando escuchamos la frase «Salud Mental», a menudo pensamos en problemas de salud mental. Pensamos en síntomas como bajo estado de ánimo y enfermedades como la depresión o la ansiedad. En realidad, todos tenemos salud mental. Tú y tu familia tendrán momentos en los cuales su salud mental es buena, y otros en los cuales no es tan buena. Tal como sucede con la salud física.

¿Qué es un problema de salud mental?    

Los problemas de salud mental se refieren a un grupo de condiciones que afectan la forma en la que una persona piensa, interactúa con los demás y hace frente a las demandas de la vida cotidiana, lo que lleva a cambios significativos en sus sentimientos o comportamiento.

Algunas veces, los estados de ánimo, los pensamientos, las experiencias o las reacciones pueden tornarse difíciles durante un tiempo prolongado y afectar tu vida y el modo en que deseas vivir. Esto podría reflejar un problema de salud mental. La salud mental y bienestar en los niños Todo padre quiere para su hijo una infancia feliz y saludable. El Hecho de saber o sospechar que tu hijo puede tener un problema de salud mental, puede ser muy preocupante y Angustioso tanto para ti como para tu hijo.

La guía que tienes en tus manos se centra en la ansiedad y la depresión porque son las condiciones de salud mental más comunes en pequeños y adultos, además de ser la más consultada por los padres.

La Salud Mental se refiere a la capacidad de las personas de funcionar y lidiar con la vida diaria y todo lo que esta representa Cuando escuchamos la frase «Salud Mental», a menudo pensamos en problemas de salud mental. Pensamos en síntomas como bajo estado de ánimo y enfermedades como la depresión o la ansiedad. En realidad, todos tenemos salud mental.

Tú y tu familia tendrán momentos en los cuales su salud mental es buena, y otros en los cuales no es tan buena. Tal como sucede con la salud física. A lo largo de tu vida, puede haber momentos en los que experimentes bajo estado de ánimo, miedo, ansiedad o confusión. Estos sentimientos son parte de la vida cotidiana y no siempre significan que tengas un problema de salud mental.

Nosotros, esperamos que les sirva de herramienta y permita asegurar que más niños reciban apoyo cuando lo necesiten. El link que de seguidas les facilito, les da acceso a la Asesoría Gerencial sobre este importantísimo tema de Prevención de Perdidas de la Salud: parents-guide-childrens-mental-health-SPA R3

Les garantizo que si tienen Niños en casa, cada página vale el tiempo que le dediquen en leerla y conocerla a fondo, a los niños en estas épocas aciagas, por las que todavía transitamos, hay que dedicarles todo el tiempo que cada uno de ellos, demande.

Somos de Uds.
JCHB. Lic. Jorge Amador Chávez Bocanegra

Presidente Ejecutivo
C. C. Lic. Ana María Maimus de Chávez
Socia, Directora de Operaciones